| Toltequidad Las enseñanzas de la Serpiente Emplumada |
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Deslinde de identidad: qué somos y qué no somos Este documento fue elevado a la Secretaría de
Gobernación de México, ¿Qué no somos? No somos un grupo con fines de lucro. No solicitamos bienes económicos a nuestros miembros por concepto de diezmo o imposición de cualquier otro tipo. No atentamos contra el orden social. Acatamos las costumbres y leyes de la sociedad donde vivimos, en tanto no violen nuestros principios. No somos un grupo filosófico o político. Respetamos las ideas que puedan tener al respecto nuestros miembros y simpatizantes. No somos un grupo de tradición. No nos guiamos por los "abuelos" ni nos dedicamos a prácticas folklóricas. No nos proponemos conservar el pasado, sino extraer sus enseñanzas para aplicarlas a las actuales condiciones de vida. No somos un grupo de orientación cristiana. No creemos en un Dios personal, en la resurrección de las almas, en la existencia del paraíso o el infierno, ni en ángeles, demonios o cualquier otra entidad sobrenatural. Tampoco aceptamos la salvación por fe, entendida como la aceptación de creencias no comprobadas. No tenemos una orientación espiritista, espiritualista, orientalista o de la Nueva Era. No creemos en fantasmas, muertos o espíritus encarnados. No practicamos ritos mágicos, de adivinación, canalizaciones, mediumnidad o hechicería. Tampoco creemos en la reencarnación, el karma, los maestros ascendidos o el contacto con extraterrestres. No aceptamos ninguna forma de idolatría o superstición. No promovemos la adoración de imágenes, libros o personas consideradas sagradas, ni consideramos que las oraciones, mantras y otras formas de conducir la atención, tengan poderes o virtudes sobrenaturales. No pretendemos tener la verdad en exclusiva, o que nuestras prácticas y creencias sean la única vía de salvación. En consecuencia, no practicamos actos de propaganda obsesiva, indiscreta o atemorizante, ni cualquier forma de presión sicológica o física destinada a cambiar las creencias de los demás. No imponemos a nuestros miembros prohibiciones de carácter sexual, alimentario, laboral o de cualquier otro tipo, ni restringimos en modo alguno su libertad individual, en tanto esta no viole la libertad ajena. No excluimos de nuestra asociación a ninguna persona por motivo de género, raza, nacionalidad, status social, preferencia sexual o creencias. Consideramos que toda persona es Macehual, merecido, por su nacimiento, y mantiene esta condición mientras no viole deliberadamente los consejos de la Serpiente Emplumada. ¿Qué somos? Somos la asociación formada por todos los macehuales del Universo. Nuestro fundamento es la Toltequidad, herencia espiritual de todos los seres humanos, impartida por los mensajeros de la Serpiente Emplumada y conservada en Anawak (el México antiguo). Nos identificamos con el nombre de Templo de la Serpiente Emplumada. Recogemos el sentir, la iluminación y la experiencia que acumularon los profetas y sabios de Anawak durante milenios de desarrollo autónomo. Reclamamos una continuidad tradicional basada en el Linaje de Sabiduría: la sucesión formada por los mensajeros de la Serpiente Emplumada para la transmisión del conocimiento liberador. Nos regimos por las enseñanzas del Teomoshtli, libro divino, diseñado por los mensajeros de la Serpiente Emplumada, transmitido durante milenios en forma oral, compilado por el profeta Weman hace dos mil años y terminado durante el período colonial de México. Consideramos que el contenido de ese libro es acumulativo, evolutivo y sujeto a continua síntesis, por lo que debe ser renovado. Nuestros objetivos son: rescatar y difundir los valores de la Toltequidad, basados en el cultivo de la percepción, la armonía con la Naturaleza y la búsqueda de la libertad; promover la fraternidad entre los seres humanos; promover el desarrollo espiritual, cultural y material del ser humano, según los principios toltecas; preparar las condiciones para que se haga realidad el prometido retorno de la Serpiente Emplumada. Nuestras creencias Creemos que la Conciencia Suprema es una, Serpiente Emplumada es Su nombre. Nada pide, salvo la ofrenda del cuerpo y el alma. Serpiente Emplumada desciende cíclicamente a la tierra, se manifiesta en la carne, renace del Espíritu y regresa a la Casa de Nuestro Origen para poner un ejemplo a todos los seres vivientes. Creemos que el ser humano es esencialmente libre y puede expresar su libertad mediante el desarrollo de su conciencia, las obras meritorias y la fusión de su ser con la Conciencia Suprema. Creemos que el sendero tolteca propicia el óptimo desarrollo del ser humano, basado en la búsqueda de lo divino, tener paz con el prójimo y no perder el tiempo. Creemos que somos merecidos para libertad por el sacrificio de la Serpiente Emplumada y confirmados en el bautismo por agua y fuego, la comunión con la carne divina y la ordenación sacerdotal. Conformamos el Templo de la Serpiente Emplumada, edificado sobre los sacramentos toltecas, los consejos del libro divino y la autoridad del linaje de sabiduría. Estamos abiertos a todos los seres humanos, sin distinción alguna. Complementamos estas creencias con siete doctrinas que explican la naturaleza de la conciencia, el ser humano y la sociedad: la unidad divina, la impermanencia de las formas, la evolución de la conciencia, el ejemplo de las serpientes emplumadas, el merecimiento por las obras, la manifestación del nagual y la emancipación de la percepción. Consideramos que nuestros principios y doctrinas no son para que el macehual los crea ciegamente, sino para que los verifique, a fin de que su aceptación sea sincera y produzca frutos. Nuestras prácticas La verificación de nuestros principios y doctrinas se realiza mediante la práctica individual diaria, una medida de higiene física, mental y espiritual que consta de los siguientes pasos: recapitulación de los sueños, ejercicios físicos, meditación y recapitulación de la vigilia. Complementamos esta práctica con medidas de higiene física, alimento e impresiones sanos, estudio y trabajo. Tenemos dos tipos de práctica comunal: la junta familiar, efectuada una vez por semana con el propósito de estrechar los lazos entre los miembros de la familia y elevar su nivel informativo, y la junta comunal, efectuada cada veintena para estrechar los lazos entre las familias. Además, realizamos asambleas extraordinarias cada uno, cuatro, trece y cincuenta y dos años, con el propósito de redefinir nuestras doctrinas y renovar la estructura organizativa del Templo. Nuestro símbolo identitivo es el Teokuitlatl o quincunce, complementado con el Nawpapalotl, cuatro mariposas, que reconocemos como bandera de Anawak. Otros emblemas que nos identifican son el uso sacramental de la lengua nahuatl y el calendario de Anawak, y la conmemoración de ciertas efemérides históricas, calendáricas y astronómicas. Nuestros sacramentos Tenemos tres sacramentos: Atlachinolli Kuatekia, bautismo de agua y fuego, un derecho natal de todo ser humano que establece una alianza con la Serpiente Emplumada; Teokuania, comunión, el acto de consumir una porción de una masa vegetal místicamente transformada en el cuerpo de la Serpiente Emplumada; y Teotiya, ordenación sacerdotal. Estos sacramentos son la base de la vida espiritual del tolteca; confirman la pertenencia del macehual a la comunidad y su compromiso con el objetivo de la libertad. También tenemos otros ritos de carácter sagrado, tales como Namiktia, el matrimonio tolteca, Teomiktia, la muerte sagrada o remisión de los principios conscientes del difunto a la Serpiente Emplumada, Temaskalli, baño de vapor para la purificación de los sacerdotes, y Yankuik Tlachinolli, ceremonia del fuego nuevo para la renovación de los medios de culto. Nuestra organización La célula básica de nuestra organización es el macehual, la persona adulta que, por decisión propia y en su sano juicio, acepta los principios de la Toltequidad. Los macehuales que viven bajo un mismo techo forman la Senkalli, unidad familiar, regida por la Madre o el Padre, un macehual elegido por los miembros del grupo para conducir la práctica familiar. La unión de varias familias conforma el siguiente orden administrativo: el Kapolli, calpuli, regido por uno o más ancianos, los cuales son elegidos en asamblea por los líderes de las familias. Los macehuales que se consagran como sacerdotes, pronunciando los votos de disciplina, desapego, ahorro energético, estudio, trabajo, meditación y servicio, califican para militar en la Orden del Nagual, instancia rectora del Templo. ¿Por qué se ha hecho necesario fundar este templo? A raíz de la persecución religiosa desatada por la invasión española, muchos de los aspectos externos del culto tolteca se perdieron y otros fueron escondidos dentro de las instituciones católicas, a la espera de tiempos mejores. Pero la Toltequidad no murió. La supervivencia de las creencias y ritos del pasado es patente para quienes vivimos en México pues, por doquier, observamos la emergencia de movimientos de tradición, prácticas chamánicas y sincretismos religiosos. Recientemente, a ese fenómeno se ha sumado la expectativa mesiánica basada en la promesa del retorno de la Serpiente Emplumada. Por otra parte, la recuperación de la memoria histórica, gracias a los avances de las investigaciones científicas y a la liberación de saber naguálico antes oculto, impulsa a muchos a buscar un acercamiento más comprometido y vivencial con nuestras raíces, y más fiel a la realidad histórica y doctrinal de la Toltequidad. En consecuencia, consideramos que ha llegado el momento de sacar a la luz la herencia tolteca, reconociéndola como uno de los grandes logros de la Humanidad. Y, puesto que esa herencia quedó recogida en instituciones religiosas, que el mejor modo de emprender su rescate es a través de una Asociación Religiosa. Aprovechando la libertad de fe de que goza en la actualidad el pueblo mexicano, y en respuesta a la necesidad de regular nuestras prácticas y doctrinas, solicitamos el registro legal de nuestra comunidad bajo el nombre de Templo de la Serpiente Emplumada. Representantes del Templo, |