Toltequidad
Las enseñanzas de la Serpiente Emplumada

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La práctica del macehual


El Templo de la Serpiente Emplumada propone a toda persona que desee desarrollar sus potenciales de conciencia, una práctica diaria consistente en los siguientes pasos:

Primero: recapitulación de lo que soñamos, al despertar en la mañana. Es un recuento mental o escrito de nuestros sueños, realizado sin ánimo de interpretación, sólo de observación. Esta práctica nos obliga a prestar más atención a la fase onírica de nuestra existencia. Como resultado, comenzamos a tomar control de los sueños, eliminamos las pesadillas, limpiamos la suciedad acumulada en nuestro subconsciente y aprendemos a usar el espacio de los sueños para actividades útiles, tales como estudiar o resolver problemas.

Segundo: ejercicios físicos. Los sabios de Anawak desarrollaron una serie de movimientos y posturas físicas que nos ayudan a reciclar la energía, lo cual redunda en un mejoramiento de la salud física y mental. Algunos de esos ejercicios han sido compilados bajo el nombre de Kinam (del término nawatl Kinamiktli, "fuerza aplicada para conseguir el equilibrio"). Por sus benéficos efectos, recomendamos a los macehuales practicar diariamente alguno de estos ejercicios, en el momento que lo considere apropiado, ya sea como un fin en sí o como preparación para el siguiente paso.

Tercero: meditación individual. La meditación es un ejercicio de recogimiento de los sentidos, silencio mental y éxtasis, que se puede sostener durante tanto tiempo como lo consideremos apropiado. Podemos apoyar nuestra meditación con prácticas de concentración tales como respiración rítmica, visualización de los centros energéticos, sahumerios, oración y rosario. El mejor momento para meditar es temprano en la mañana o al anochecer; nunca se debe hacer inmediatamente después de una comida.

Cuarto: recapitulación vigílica. Este ejercicio se debe hacer inmediatamente antes de dormir en la noche. Consiste en un recuento mental o escrito de lo ocurrido durante el día, realizado sin ánimo de interpretación, sólo de observación. Su propósito es que tengamos una visión objetiva de nuestras acciones.

La práctica individual diaria es una medida de higiene tan elemental como lavarse la boca en la mañana. Para que rinda frutos, se debe complementar con higiene física, alimento e impresiones sanos, estudio y trabajo.