Posicionamiento ideológico del Templo de la Serpiente Emplumada
Toltequidad es la traducción del término nawatl Toltekayotl, definido por el primer diccionario de la lengua como "El arte para vivir" (Molina, Vocabulario de la lengua nahuatl). Este término procede de Toltekatl, persona culta. Generalmente, se cree que los toltecas eran un grupo étnico oriundo de la ciudad de Tula, estado de Hidalgo. Sin embargo, Tollan o Tula es el nombre nawatl de las capitales y "tolteca" era un título que se aplicaba a todos los anahuacas por causa de sus creencias, tal como afirma el Códice Florentino: "Los toltecas eran los merecidos de Quetzalcoatl". En un sentido histórico, podemos definir la Toltequidad como la herencia cultural y espiritual de los pueblos de Anawak. “Si las culturas del Viejo Mundo tuvieron el Tao, el hinduismo y el budismo, nosotros tenemos la Toltecayotl, el pensamiento filosófico del México antiguo... Tolteca fue un grado de conocimiento y Teotihuacan fue el centro irradiador de la Toltecayotl.” (Bonifaz Nuño, México profundo) En un sentido abstracto, el término Toltequidad se refiere a un grado de organización de la cultura, en el cual se armonizan los símbolos e instituciones. Dicho grado fue alcanzado en forma relevante por los pueblos de Anawak y el Tahuantinsuyu y, en menor medida, por otros pueblos del mundo. Desde un punto de vista psicológico y espiritual, la Toltequidad es un estado de realización del ser humano caracterizado por la armonía entre los intereses personales y sociales, por el refinamiento del carácter y el uso equilibrado de nuestras potencialidades. La Toltequidad es una propuesta de vida aplicable a todas las personas. Se distingue por su vocación universalista, su sentido evolutivo, su humanismo, su énfasis en la verificación y la práctica, el desarrollo de la conciencia y la comunión con la Naturaleza. Las instituciones principales de la Toltequidad fueron establecidas hace cinco milenios por los primeros olmecas y desarrollada por los pueblos que les sucedieron. Desde entonces, su transmisión está a cargo de linajes de Naguales u hombres de conocimiento. Los principios toltecas fueron compilados hacia el siglo I antes de Cristo por el sabio Weman en un libro llamado Teomoshtli, libro divino. Una parte de ese volumen es el Wewetla’tolli, libro de las antiguas palabras, cuya esencia son los tres consejos de la Serpiente Emplumada: amar lo divino, tener paz con el ser humano y no perder el tiempo. Con la llegada de los europeos, la Toltequidad recibió un duro golpe y fue obligada a pasar al clandestinaje. Pero, en la actualidad, vuelve a salir a la luz, gracias al trabajo de rescate y difusión de grupos de personas amantes de las raíces de Anawak. 2. ¿Qué es el Nagualismo? Nagualismo es la aztequización del término Nawallotl, sabiduría. Tal es el nombre que dieron los pueblos de habla nawatl a su interpretación de la universal doctrina chamánica. El chamanismo se desarrolló en el Viejo Mundo hace muchos milenios y de ahí emigró a América. En Anawak, los postulados chamánicos se revistieron con el lenguaje simbólico de la Toltequidad y se desarrollaron hasta conformar una doctrina coherente, práctica e intelectual: el Nagualismo. El objeto del Nagualismo es explorar y desarrollar el potencial perceptual del ser humano. Para ello, ha desarrollado un código de conducta llamado “el camino del guerrero”, así como un conjunto de técnicas orientadas a acumular la energía y el poder personal del practicante. La técnica principal para activar el nagual es el ensueño, esto es, el manejo consciente y controlado de los sueños. El objeto de tal manipulación es arrojar luz sobre ese desconocido campo llamado "subconsciente". El ensueño produce en el practicante una redefinición radical de los habituales conceptos de "sueño" y "despertar". Otras técnicas naguales son el uso controlado de plantas psicoactivas, la modificación de la conducta, la supresión del sueño, alimentos y estímulos sensoriales, la meditación y la autohipnosis. Todas contribuyen a que el practicante entre en estados extraordinarios de conciencia, a fin de enfocar la realidad con una perspectiva nueva. A través de la práctica, el chamán logra proyectar una entidad que recibe el nombre de Nawalli o Nagual, duplicado, exponenciado. El nagual es el ser que cobra consciencia de soñar. Con el tiempo, esa entidad aprende a actuar en forma libre del apego al cuerpo físico y comienza a asumir la identidad del practicante. La Toltequidad permite explicar las increíbles experiencias obtenidas mediante las prácticas naguales. Por ello, se puede afirmar que la Toltequidad es la teoría y el Nagualismo es la práctica. De ahí que los practicantes de Nagualismo sean llamados "toltecas". El Nagualismo se sustenta en el Nawalmekayotl, linaje de sabiduría, una continuidad de maestros y aprendices que garantiza la transmisión del conocimiento. Dicho linaje se renovó hace cinco milenios con la llegada de los olmecas, y se mantuvo funcionando en forma pública hasta la invasión española. A partir de ahí, se ocultó en las montañas, selvas y desiertos de México, para desarrollar sus actividades en forma clandestina. En 1968, el antropólogo peruano Carlos Castaneda publicó su interpretación del Nagualismo, dando a conocer internacionalmente la Toltequidad como un camino de liberación. Este trabajo abrió un nuevo ciclo, caracterizado por el abandono de los detalles folklóricos y la búsqueda de lo abstracto. Por todo lo cual, el Templo de la Serpiente Emplumada reconoce a Castaneda una deuda de gratitud y respeto. 3. ¿Qué es Anawak? Anawak es un término de la lengua nawatl que los moradores del México antiguo aplicaron a su territorio, según afirma el Códice Florentino: “El propio y universal nombre de esta tierra es Anauac, que quiere decir tierra grande cercada y rodeada de agua”. Corresponde aproximadamente al concepto antropológico de Mesoamérica. El gentilicio de Anawak es anahuaca. Anawak se traduce de las siguientes maneras, primero: A, agua, Nawak, en torno, rodeado, es decir, rodeado de agua, en torno al agua. Este sentido corresponde a cualquier masa insular de tierra, de modo que se le puede aplicar tanto a Mesoamérica como al continente americano e, incluso, al planeta Tierra, metafóricamente rodeado por las "aguas" del espacio. Tercero: Anawa, diverso, contrario, K, en, es decir, en la diversidad o pluralidad, una referencia al mundo manifiesto. Este término se une a la partícula Sen, unidad, para dar nombre al Universo, Semanawak, la unión de lo diverso. Históricamente, Anawak comenzó a existir cuando fue domesticado el maíz, hace diez milenios. Sus límites geográficos se definieron con el asentamiento de los olmecas hace cinco milenios. Su independencia política duró hasta la caída del último reino libre nativoamericano, el estado maya de Tayasal, en 1697. Para los anahuacas, el nombre de su territorio no tenía un contenido nacionalista o étnico, sino cultural. Entendían a Anawak como el medio ambiente donde se definieron los elementos típicos de la Toltequidad, a saber: el calendario 13:20, la cosmogonía 9:13, el sistema matemático vigesimal, una organización social comunitaria y un simbolismo religioso basado en la creencia en la Serpiente Emplumada. En una interpretación espiritual, Anawak es descrita en los Cantos de los Señores como el sitio o estado de conciencia donde mora la Serpiente Emplumada: “Porque es tu casa, Dador de Vida, porque aquí tú reinas, en Anawak se ha escuchado un canto en tu honor y por doquier se derrama”. Ateniéndose a este sentido, el Templo de la Serpiente Emplumada llama Anawak a la patria mística de todos los toltecas del Universo, y aplica el título de Anahuaca a toda persona que practique conscientemente los principios de la Toltequidad, con independencia de su origen étnico o nacional. 4. ¿Cuál es nuestra posición frente a la invasión europea? Consideramos que es impropio clasificar la historia de Anawak en etapas "pre" y "posthispánica", ya que ello implica conceder excesiva importancia a la invasión europea. La invasión fue sólo uno de los múltiples incidentes dramáticos que marcaron esa historia, y los europeos, uno de los muchos grupos étnicos que aportaron al banco genético de los anahuacas. Interpretamos la invasión europea como el producto de un proceso histórico inevitable, basado en causas sociales, tanto internas como externas. Dicho proceso forma parte integral de la historia de Anawak y el mundo, y no se debe negar, minimizar o satanizar. El desmantelamiento político de los grandes estados de Indoamérica fue causado por guerras civiles que asolaron el territorio durante más de un siglo, aprovechadas hábilmente por los europeos. Esas guerras tuvieron su origen en problemas ambientales y demográficos, agravados por ciertas carencias materiales. A pesar de que implicó terrible sufrimiento para los moradores nativos, la presencia europea también aportó valores positivos, tales como una lengua única, hibridaje genético, cultural y religioso, adelantos materiales y un conocimiento mutuo que permitió a ambas partes una nueva comprensión del mundo. Además, creó las condiciones para la renovación integral del Nagualismo. El modo de salir del trauma provocado por la invasión europea consiste en reconciliarnos con nuestra propia historia, aceptando los aspectos positivos de la invasión y reconociendo los problemas organizativos de la civilización nativa, a fin de no repetirlos. Consideramos que las guerras de independencia de Anawak y Latinoamérica tuvieron el propósito de cambiar un estado de ocupación colonial por un estado de ocupación neocolonial, caracterizado por el dominio de una casta que responde a ideologías extranjeras, sobre la inmensa mayoría de la población. Creemos que la verdadera independencia de Anawak aún está por venir y consiste en una revolución de la conciencia, tanto individual como colectiva, a la que llamamos “el retorno de la Serpiente Emplumada”. Para propiciarla, es necesario elevar los niveles de educación, información y compromiso de cada anahuaca, a fin de generar una identidad de raíces que sea capaz de hacerle frente a la aculturación y y la alienación. Creemos que la historia de Anawak posee un sentido y un propósito que trasciende los intereses particulares de cada pueblo y época. En consecuencia, no se le puede enjuiciar con criterios estrechos, tales como el nacionalismo, el etnicismo, el racismo o la preferencia cultural. El proyecto social y espiritual anahuaca apenas comienza a desplegarse. 5. ¿Qué son las raíces y cuál es el propósito de rescatarlas? En un sentido histórico, las raíces de Anawak son el aporte característico de la Toltequidad al mundo. Están compuestas por las tradiciones sagradas, artísticas y científicas que acumularon los anahuacas durante diez milenios de desarrollo autónomo. El rescate de esas raíces tiene tres propósitos: primero, saldar la deuda moral que tenemos para con los pueblos nativo-americanos, devolviéndoles los conocimientos que les fueron arrebatados, a través de la investigación y difusión de su pasado. Segundo, contribuir al recobro de una identidad profunda en México y Latinoamérica, como paso necesario para resolver los problemas derivados de la neocolonización y la falta de autoestima y de conciencia histórica. Tercero, ofrecer al mundo los logros sociales, científicos y espirituales de los pueblos de Anawak, tanto antiguos como contemporáneos, a fin de contribuir a resolver algunos de los males que aquejan a la civilización moderna. En el Templo de la Serpiente Emplumada interpretamos las raíces como una selección y síntesis de lo mejor y más universal de las tradiciones históricas de Anawak, complementadas por la experiencia acumulada a partir de la invasión, y por los aportes que nos depara el futuro. Consideramos que las raíces no son historia antigua, sino nuestro presente más vital. Para que continúen creciendo y robusteciéndose, es necesario incorporarles los nuevos avances de la civilización y adaptarlas a los retos de esta época. En consecuencia, nos proponemos continuar el desarrollo de la Toltequidad a partir del punto donde fue truncado por la invasión europea. 6. ¿Qué opinamos del indigenismo? El indigenismo es una doctrina basada en una entidad artificial: el indígena. Los pueblos originales de América son tan indígenas como los pueblos originales de Europa, África o Asia. No tiene sentido hacer una clasificación sobre una característica general. La posición indigenista es discriminativa, pues supone un comportamiento para con los nativoamericanos, diferente del que se tiene para con otros grupos de la sociedad. Toda política que se lleve a cabo sobre la base del color de la piel o cualquier otro detalle biológico, incluso cuando se haga con buena intención, es errónea. El Templo de la Serpiente Emplumada denuncia las actitudes patriarcales de la actual sociedad latinoamericana, que niega a los grupos étnicos el derecho de tomar sus decisiones y asumir sus responsabilidades. Consideramos que esos grupos deben participar en igualdad de condiciones, en la construcción de la sociedad. Asimismo, denunciamos aquellos usos y costumbres de las comunidades nativas que promueven actitudes antisociales o delictivas, tales como la violencia interétnica, el machismo, la xenofobia, el matrimonio forzado de niños o el saqueo de bienes arqueológicos. Todos los anahuacas deben regirse por la misma ley, con independencia de su origen étnico. Rechazamos las actitudes racistas y xenófobas que aquellas personas y grupos que, a nombre de la tradición nativa y basados en prerrogativas raciales o étnicas, pretenden monopolizar la herencia cultural anahuaca. Proclamamos que la Toltequidad es un Patrimonio Espiritual de la Humanidad. El indígena no existe; existe gente rica o pobre, buena o mala, culta o ignorante. Las diferencias de clase en América no deben interpretarse como producto de las diferencias raciales o de cultura, sino de las injusticias propias de los sistemas sociales imperantes. La solución de los problemas que aquejan mayormente a las comunidades étnicas, deriva de un cambio en la entera sociedad, en favor de una identidad basada en las raíces, no de la aplicación de políticas indigenistas. 7. ¿Qué opinamos de la tradición de México? El objetivo de los grupos de la tradición es conservar sin modificación las instituciones que han recibido de sus ancestros. Por el contrario, el Templo de la Serpiente Emplumada interpreta la Toltequidad como un organismo vivo, que evoluciona y se adapta a las condiciones, generando nuevas interpretaciones y valores. La tradición invoca a los abuelos como fuente de su autoridad. Nosotros preferimos basarnos en la investigación científica, el análisis de las evidencias arqueológicas, la razón, la experimentación y la intuición. La tradición se basa en conceptos étnicos, raciales o nacionalistas. Nosotros estamos abiertos a todos los seres humanos y a todas las tradiciones de la tierra, tal como nos lo encomendó la Serpiente Emplumada: “Vayan por el mundo y, encontrando algo bueno, tráiganlo a la comunidad, para que así engrandezcan el modo de vida tolteca” (Suma indiana). La tradición se rodea de fórmulas, rituales y títulos que, en ocasiones, han terminado por ahogar la espiritualidad tolteca. Nosotros preferimos la espontaneidad, la libertad y el cambio. Por lo tanto, nosotros no somos un grupo de la tradición. Nuestra afiliación es con un linaje que ha sabido mantenerse oculto, aunque al alcance de todos, a través de las duras etapas de la Colonia y la Neocolonia: el de los naguales, basado en el cultivo de la percepción y no en la repetición de esquemas culturales. 8. ¿Qué opinamos sobre las plantas psicoactivas? Desde la remota antigüedad, casi todas las culturas del mundo han usado plantas psicoactivas para provocar alteraciones en los estados de la conciencia. En Anawak, dichas plantas eran consideradas agentes enteogénicos (productores de divinidad); en consecuencia, su consumo formaba parte de las ceremonias sacramentales. Respetando el sentir de los antiguos toltecas, nosotros nos atenemos a una posición de equilibrio; si bien no propugnamos el consumo de plantas u otros agentes psicoactivos, tampoco lo negamos. Creemos que toda persona adulta y responsable debe decidir libremente respecto al modo como maneja su percepción. Recomendamos a los macehuales que hagan cuanto esté a su alcance para ampliar los límites de su percepción, experimentando en carne propia el estado de conciencia de las Serpientes Emplumadas, siempre que ello no afecte su salud física, mental o social. Sin embargo, recogemos el consejo de los Wewetla’tolli al pedirles que no profanen el carácter sacro de las plantas y sustancias psicoactivas, absteniéndose de todo uso que tenga fines recreativos o de evasión. Ello incluye el tabaco, el alcohol y demás modificadores de la percepción. 9. ¿Hubo sacrificios humanos en Anawak? El autosacrificio es un principio básico de la cosmovisión tolteca. Es una ofrenda que hace la persona de sus miedos, vicios, creencias, ignorancias, y cualquier cosa que genere apego físico, emocional o mental. En la antigüedad, recibía el nombre de Shochiyaoyotl, guerra florida, pues su objeto era que el ser interno "floreciera" en la tierra figurada del cuerpo físico. Algunos pueblos de Anawak interpretaron esta doctrina de un modo literal, como la ofrenda de la propia sangre mediante flagelaciones, escarificaciones y penitencias. El registro arqueológico demuestra que, en ocasiones, incluso llegaron a sacrificar personas en los altares. El sacrificio humano ocurrió durante los períodos más críticos de la historia de Anawak. Ello demuestra que fue provocado por la desorientación ideológica de aquella sociedad que, en ocasiones, cayó en el materialismo y la idolatría. El sacrificio ritual de personas o animales viola varios principios toltecas, en particular, el respeto a la vida y a la capacidad de decisión de los demás. Por lo tanto, es una de las costumbres del pasado que no aceptamos como parte de nuestras raíces. Asimismo, rechazamos la ofrenda de sangre mediante penitencias y cualquier forma de literalización de la doctrina de la Guerra Florida. 10. ¿Qué opinamos sobre el retorno de la Serpiente Emplumada? El mesianismo y el milenarismo son aspectos esenciales de la enseñanza tolteca. Consisten en la creencia en el retorno cíclico de la Serpiente Emplumada, a fin de ofrecer a la humanidad un camino de liberación. Esta doctrina le da a los macehuales la esperanza de un futuro mejor. La doctrina tolteca del retorno quedó recogida en diversos documentos. Veamos como ejemplo las palabras que pronunciaron los seguidores de Se Akatl Topiltsin: “Nuestro Señor retorna a su origen y nosotros nos vamos con él, pues lo acompañamos a donde quiera que vaya. Pero habrá de volver, volverá a aparecer, de nuevo vendrá a visitarnos para concluir su camino en la tierra.” (Códice Matritense) En el Templo de la Serpiente Emplumada no creemos en la mediación de un dios o hijo de Dios descendido a la tierra para salvar mágicamente a los humanos, pues tampoco creemos en la existencia de un Dios personal. De modo que nuestro mesianismo tiene una naturaleza mística y social. Interpretamos el retorno del Maestro de dos maneras: primero, como un evento interior consistente el logro de un estado superior de conciencia que es nuestro patrimonio natal. Esto es algo que puede ocurrir en cualquier momento en nuestras vidas, siempre que estemos preparados para ello. En este momento estamos viviendo el cumplimiento del ciclo mesiánico del calendario de Anawak. Consideramos que no es
casual que, después de cinco siglos de ocultación, renazca el Nagualismo y se difunda internacionalmente la Toltequidad, pues
ello corresponde a las señales predichas para el retorno de la Serpiente Emplumada. |