Liturgia del Templo de la Serpiente Emplumada
La práctica comunitaria de los miembros del Templo de la Serpiente Emplumada es el Mitotl, mitote, basado en los ritos tradicionales del México antiguo, debidamente simplificados y adaptados a nuestra época. Se compone de una liturgia básica que se puede ser ampliar con ritos conmemorativos o sacramentales, según la ocasión. El mitote regular es una ceremonia abierta a todo el que desee participar. De ser posible, se realizará en el Teokalli, casa divina, un espacio consagrado que posee un altar orientado hacia el este, en el cual hay un sahumador, un vaso con agua y un recipiente con Tsoalli, masa de amaranto, más conocida como “alegría”. El sahumador representa al elemento Tletl, fuego, simbólico de la renovación; el vaso con agua al elemento Atl, agua, representativo de la energía cósmica; en conjunto, ambos elementos conforman el Atlachinolli, agua quemada, emblema de la transmutación interior y la fusión de la conciencia individual con la universal. La masa de cereal es el símbolo y vehículo efectivo de dicha fusión. La liturgia básica tiene tres objetivos: primero, confirmar la relación del practicante con el Templo; segundo, actualizar los compromisos y sacramentos toltecas; tercero, propiciar un estado de conciencia que favorezca la realización del sacramento de comunión. Se compone de ocho pasos; el primero es el rito de apertura, consistente en que los Wewe’, ancianos del calpuli, se ubican a la puerta del teocali e invitan a todos los seres a participar en el mitote. Este gesto se puede enfatizar mediante el toque de caracol u otro instrumento convocador. Segundo paso: el Teowa, sacerdote, enciende fuego en el sahumador, realiza el gesto de apertura e invoca al dios primordial diciendo: Teteoinan teteoita Weweteotl tlalshikko orok shiu’tetsakualko makitok shiu’totoatika mishtsatsakualiu’tika Weweteotl ayamiktlan Shiu’teku’tli, "madre y padre de los dioses, dios antiguo que moras en el ombligo del mundo, en cofre de turquesas, en las aguas del espacio, entre las nubes y nieblas del mundo de los muertos, señor del fuego". A continuación, purifica el altar, sahumando cada uno de sus elementos y haciendo sobre ellos el gesto de apertura. Esta ceremonia transforma el agua elemental en Shochiatl, agua florida o consagrada, y al Tsoalli en Teonakatl, carne divina. Con ello, queda abierto el espacio sacramental. Tercer paso: los participantes se desplazan en fila hacia el este, a fin de ser purificados. Este rito consiste en que el sacerdote los sahuma con copal y el ayudante asperja sobre sus rostros unas gotas de agua florida. El propósito detonar un estado de alerta y actualizar el sacramento de bautismo en aquellos que lo ha recibido. Una vez purificados, los presentes se distribuyen uniformemente por la sala, formando uno o más círculos concéntricos, pero dejando un espacio abierto frente al altar a fin de que el sacerdote y su ayudante puedan desplazarse por la sala. Deben permanecer de pie hasta que se complete el siguiente paso. Cuarto paso: consiste en saludar a las advocaciones de la Serpiente Emplumada que sostienen el Universo. Desde sus respectivos lugares, los presentes se vuelven consecutivamente hacia los cuatro rumbos cardinales, comenzando por el este, con un movimiento contrario al de las manecillas del reloj, realizan el gesto de saludo y dicen: Al este: Ikisayampa in Tonatiu’ nimitsnotlatlau’tilia moyoltleyo in yolilistli, in tewatsin tlapaltik itlawistlampa yaokichki, Tlawiskalpanteku’tli, "en la región del amanecer invocamos tu energía de vida resucitadora, rojo guerrero del este, Señor de la Iluminación". Al norte: Ikampa tlaltetokilli nimitsnotlatlau’tilia in mochikau’tlamati ishimatkaitta in yowalli, in tewatsin istak imiktlampa yaokichki, Miktlanteku’tli, "en la tierra del sembradero humano invocamos tu poder del entendimiento que discierne las apariencias, negro guerrero del norte, Señor del lugar de los muertos". Al oeste: Itlatokan yektemiktilistli nimitsnotlatlau’tilia moweliti in nawalchiwa, in amewantsitsin isiwatlampa yaosiwa’, Siwateteo, "en el reino de los sueños verdaderos invocamos vuestro poder de transformación, negras guerreras del oeste, Mujeres Divinas". Al sur: Ikal kisempakkayotl nimitsnotlatlau’tilia motlatlau’ti in tlakualtilistli in patilistli, in tewatsin kosau’ka yamilpampa yaosiwatl, Koatlikue, "en la casa de la prosperidad invocamos tu don de mantenimiento y salud, amarilla guerrera del sur, Señora de Falda de Serpientes". Finalmente, todos se dirigen al centro y saludan: Ikampa teteochikawatilli kinamiktia nimitsnotlatlau’tilia moweliti in shoshou’pantli, in tewatsin shiu’tik itla’kotlampa yaokiski, Teskatlipoka, "en el lugar donde se equilibran todas las fuerzas invocamos tu poder de libertad total, verde guerrero del centro, Humo del Espejo". Quinto paso: el sacerdote saluda a los presentes y les invita a sentarse sobre sus petates o sillas. A continuación, pronuncia en voz alta la Declaración de Fe, siendo seguido por los presentes que lo deseen. Esta oración colectiva explica el propósito del Templo y ratifica el compromiso de pertenencia contraído por sus miembros. Sexto paso: el sacerdote lee pasajes escogidos del Libro Divino y luego los explica, poniendo ejemplos para su aplicación en la vida cotidiana. Se permite la participación de los presentes con comentarios, intercambio de experiencias y el canto o recitado de himnos, manteniendo siempre la sobriedad y el espíritu meditativo. Séptimo paso: sigue el rito sacramental de la comunión. El sacerdote descubre el plato con masa de amaranto y anuncia a los presentes: Kaiska itopiltsin Ketsalkoatl amokan kenami teonakatl, kitlamanalo in toshoshou’tika, "he aquí la carne divina y sin mácula de Nuestro Señor Serpiente Emplumada, ofrecida para nuestra liberación". Consume una porción de la masa y da el recipiente a su ayudante para que lo pase a los asistentes. El recipiente debe circular por la sala hasta que se acabe su contenido. Toda persona que lo desee puede participar de este sacramento, no importa su edad y aunque no sea miembro del Templo. A continuación, el sacerdote invita a los asistentes a que se preparen física y psíquicamente para recibir en meditación la Teowatía, éxtasis, el estado de conciencia de la Serpiente Emplumada. La meditación debe ser en completo silencio y su duración será de media hora en las liturgias básicas, y un cuarto de hora en las liturgias ampliadas. Octavo paso: el sacerdote agradece a la Serpiente Emplumada diciendo: Timasewaltin nimitsmaka tlasokamati Ketsalkoatl, kan tewatsin monenemi tewatsin moneneki, kan san nowian otitechmaseu’ke, "nosotros, macehuales, te agradecemos, Serpiente Emplumada, pues tú eres nuestra vida y nuestra necesidad, porque, en todas partes, tan sólo de ti hemos alcanzado merecimiento". A continuación, apaga el fuego del brasero asperjando sobre él algunas gotas de agua florida, declara concluido el mitote y despide a los asistentes. Al igual que la apertura del mitote, el cierre se puede acentuar con el toque de caracolas u otros instrumentos convocadores. Nota: las oraciones redactadas en nawatl se pueden expresar en esta lengua, siempre que sean traducidas por el sacerdote o su ayudante. En caso de desconocimiento o falta de fluidez en la pronunciación del nawatl, se deben decir directamente en la lengua local. Los ritos veintenales
Para empezar, el sacerdote da la bienvenida a la advocación de la Serpiente Emplumada que patrocina la veintena. A continuación, explica a los presentes los auspicios del ciclo, advirtiendo que estos sólo operan como sugestiones positivas, no como influencias sobrenaturales. Por último, realiza el rito correspondiente. Las siguientes líneas contienen sugerencias sobre el modo de realizar estos ritos, tomadas de las fuentes anahuacas. Sin embargo, la comunidad local está facultada para sintetizarlos o transformarlos según sus propias costumbres, ya que estos ritos son un aspecto secundario de la liturgia. La primera veintena es Atlwawalo, aguas suspendidas; comienza el 21 de febrero. Un período para plantearse cambios de vida y residencia. El sacerdote da la bienvenida al nuevo año, explica sus auspicios y pide a Tlalok, con tierra, el Señor de la fecundidad, que lo colme de bendiciones. Luego quema serpientes de copal y ofrece una libación de agua a cada rumbo, en honor a los cargadores de los años. Segunda veintena: Tlakashipewalistli, renovación de la piel, 13 de marzo. Es un período para hacer o renovar votos relacionados con los ejercicios espirituales. Después de presentar la veintena, el sacerdote ofrece a Shipe Totek, nuestro señor desollado, una mazorca de maíz que representa al ser humano, la pela y desgrana sobre el sahumador, quemando sus granos como símbolo de la sublimación de la energía. Tercera veintena: Tosostontli, pequeña vigilia, 2 de abril. Dedicada a labores particulares de interés personal. El sacerdote ofrece a Koatlikue, falda de serpientes, un arreglo de flores colectadas entre los macehuales q que, tras la puerta del sol, serán arrojados en un terreno de cultivo. Esta ofrenda representa un pago simbólico a la tierra y la Naturaleza y una solicitud de fecundidad en las empresas. Cuarta veintena: Weitosostli, gran vigilia, 22 de abril. Dedicada labores de interés social, el pago de las deudas contraídas y el cumplimiento de los compromisos. El sacerdote ofrece a los señores de los rumbos figurillas representativas de los tonales, realizadas por los macehuales en masa de amaranto, y les pide que sostengan la tierra y la comunidad. Quinta veintena: Toshkatl, guirnalda, 12 de mayo. Un período para alinearse con las energías creadoras del Universo. El sacerdote ofrece al cargador del año civil racimos de guirnaldas de maíz tostado confeccionadas por los macehuales, y luego las reparte entre los asistentes. Una vez llegado el mediodía natural se celebra la fiesta del Tameme, cargador, en la cual se erige y adorna un árbol en el patio del teocali, en señal de atadura del tiempo humano con el divino. Sexta veintena: Etsakualistli, comunión de etsalli, 1º de junio. Un período para la purificación del cuerpo mediante ayuno y sacrificio de vicios y adicciones. El sacerdote consagra a Omakatl, dos caña, Señor de la salud, una cesta de panes de maíz al tiempo que pide por la salud de la comunidad, y luego envía los panes a los enfermos como bendición y señal de buenos deseos. Séptima veintena: Tekuilwitontli, pequeña fiesta de los señores, 21 de junio. Un período para la confesión de las faltas, la recapitulación y los votos de abstención. El sacerdote consagra un puñado de sal, lo disuelve en el agua florida, asperja a los presentes y pide a Wishtosiwatl, señora de la sal, que limpie sus culpas. Octava veintena: Wetekuilwitl, gran fiesta de los señores, 11 de julio. Un período para ejercitar el altruismo y el amor hacia los desconocidos. El sacerdote ofrece a Shilonen, madre maíz, un paquete de alimentos colectados entre los miembros del calpuli, le pide que socorra a los hambrientos y luego envía los alimentos a quienes los necesiten. Novena veintena: Tlashochimako, tierra florida, 31 de julio. Dedicada al silencio, el aislamiento y la meditación. El sacerdote consagra una imagen Witsilopochtli, colibrí zurdo, confeccionada con masa de amaranto, le pide a otorgue a los presentes los atributos del guerrero y la reparte como comunión especial. Al mediodía natural se desmonta y quema el árbol erguido en el patio del calpuli, en honor al cargador de la versión maya del año civil. Décima veintena: Shokotlwetsi, caída de los frutos, 20 de agosto. Dedicada a consolidar los lazos de la familia y la comunidad. El sacerdote ofrenda flores, incienso y ramas aromáticas a Chantiko, señora del hogar, y le pide que ayude a mantener estables los hogares y calpulis, sobre los principios toltecas de fraternidad y libertad. Veintena once: Ochpanistli, caminos limpios, 9 de septiembre. Un período para renovar las instalaciones del Templo. El rito consiste en que los ancianos barren el piso del templo en torno al altar, en señal de limpieza física y espiritual, tras lo cual, el sacerdote eleva una oración a Tosi, nuestra abuela tierra, pidiéndole que se lleve el polvo acumulado sobre la comunidad. Veintena doce: Teotle’ko, descenso divino, 29 de septiembre. Dedicada a las austeridades y ejercicios espirituales intensos. El sacerdote consagra un bulto de masa de maíz tierno y todos esperan en meditación. Cuando Teskatlipoka desciende, el sacerdote anuncia: “¡ha llegado Nuestro Señor!” Con esta masa se confeccionan panecillos que serán consumidos por los ayunantes durante la velación que tiene lugar en esa la noche, a la espera de la manifestación divina. Veintena trece: Tepeilwitl, fiesta de los montes, 19 de octubre. Dedicada al cultivo y recapitulación de los sueños. El sacerdote recibe los exvotos de aquellos macehuales que se comprometen con un voto de abstinencia sexual y de alimento denso durante esa veintena, e invoca a Tepeyollotl, corazón del monte, para que vele sobre los sueños. En la noche, ofrendará los exvotos en un pozo, manantial o cueva. Veintena catorce, Kecholli, plumón, 8 de noviembre. Un período para la higiene mental y el desapego y renovación de las creencias. El sacerdote colecta entre los macehuales emblemas de sus creencias y apegos devocionales, así como los libros, trajes e imágenes sagradas que se hayan gastado, los cuales serán arrojados once días más tarde a las llamas del Fuego Nuevo. Veintena quince, Panketsalistli, bandera preciosa, 28 de noviembre. Dedicada al estudio y la creación artística y devocional. Los ancianos consagran y exhiben los emblemas sagrados renovados del teocali y el sacerdote invoca a Yaoteku’tli, señor de la guerra, para que auspicie un buen ciclo de trabajo para ellos. Veintena dieciséis, Atemostli, caída del agua, 18 de diciembre. Un período para la difusión del mensaje tolteca. El sacerdote conmemora la misión terrestre de los mensajeros de la Serpiente Emplumada, quemando ante sus imágenes copal, flores y recortes de amate ofrecidos por los macehuales como señal de afecto. Veintena diecisiete, Tititl, terminado, 7 de enero. Un período para ejercitarse físicamente, a fin de adquirir fuerza, equilibrio y armonía. El rito consiste en que los ancianos realizan una danza que representa el paso de los astros y el sacerdote ora a Ilamateku’tli, señor anciana, la deidad terrestre, pidiéndole que permanezca el mundo. Veintena dieciocho, Iskalli, resucitado, 27 de enero. Un período para el ahorro de energía y las acciones de interés ecológico. El sacerdote exhorta a los presentes a practicar el principio tolteca del respeto a la Naturaleza y le pide disculpas a Chalchiu’tlikue, falda de jades, por todas las injurias que los humanos cometemos en su contra. Período de cierre: en el último día de la última veintena del año se celebrará el mitote del Nemontemi, faltantes para completar, un período de cinco días comenzado el 16 de febrero, dedicado al retiro y la recapitulación. El sacerdote conmemora a los muertos de la comunidad y convoca a los presentes para que recapitulen durante los siguientes cinco días los eventos del año transcurrido. Los macehuales adultos sanos que lo deseen pueden abstenerse de trabajo, sexo y comida cocida durante ese tiempo, a fin de acentuar la práctica. Otros ritos litúrgicos
En la noche del 19 al 20 de noviembre, inmediatamente después del encendido del Fuego Nuevo, se realizará el rito de Siu’totolin Temoa, descenso del pájaro precioso, una vigilia solemne en conmemoración del descenso de Se Akatl al seno del Miktlan y su victoria sobre la muerte. En la noche del 12 al 13 de agosto se efectuará el rito de Tonatiu’ Tlatiltik, sol escondido, una vigilia fúnebre por la por la caída de Tenochtitlan y Anawak. El mismo rito se practicará en la noche del 17 al 18 de octubre, en conmemoración de la matanza de Cholula y la ocultación temporal de la Toltequidad. El rito de consagración de medios de culto comunitarios, tales como imágenes, banderas y trajes sacerdotales, consiste en sahumarlos con copal, asperjarles agua florida y presentarlos a la comunidad, advirtiendo sobre su carácter simbólico y contra la idolatría. Tales medios se destruirán ritualmente, en forma literal o simbólica, una vez que cumplan su ciclo de servicio, en las ceremonias de Fuego Nuevo. Finalmente, las liturgias ampliadas con motivo de los ritos matrimonio, extremaunción, Fuego Nuevo, la aceptación del macehual como miembro del Templo, el sacramento de bautismo y los misterios de Teskatlipoka, se efectuarán según las prescripciones del Toltekapantli. |